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La conciencia, Ana María Matute

Ya no podía más. Estaba convencida de que no podría resistir más tiempo la presencia de aquel odioso vagabundo. Estaba decidida a terminar. Acabar de una vez, por malo que fuera, antes que soportar su tiranía.

Llevaba cerca de quince días en aquella lucha. Lo que no comprendía era la tolerancia de Antonio para con aquel hombre. No: verdaderamente, era extraño.

El vagabundo pidió hospitalidad por una noche: la noche del Miércoles de ceniza, exactamente, cuando se batía el viento arrastrando un polvo negruzco, arremolinado, que azotaba los vidrios de las ventanas con un crujido reseco. Luego, el viento cesó. Llegó una calma extraña a la tierra, y ella pensó, mientras cerraba y ajustaba los postigos:

_No me gusta esta calma.

Efectivamente, no había echado aún el pasador de la puerta cuando llegó aquel hombre. Oyó su llamada sonando atrás, en la puertecilla de la cocina:

_Posadera …

Mariana tuvo un sobresalto. El hombre, viejo y andrajoso, estaba allí, con el sombrero en la mano, en actitud de mendigar.

_Dios le ampare … _ empezó a decir. Pero los ojillos del vagabundo le miraban de un modo extraño. De un modo que le cortó las palabras.

Muchos hombres como él pedían la gracia del techo, en las noches de invierno. Pero algo había en aquel hombre que la atemorizó sin motivo. El vagabundo empezó a recitar su cantinela: “Por una noche, que le dejaran dormir en la cuadra; un pedazo de pan y la cuadra: no pedía más. Se anunciaba la tormenta … “.

En efecto, allá afuera, Mariana oyó el redoble de la lluvia contra los maderos de la puerta.

Una lluvia sorda, gruesa; anuncio de la tormenta próxima.
_Estoy sola _ dijo Mariana secamente _. Quiero decir … cuando mi marido está por los caminos no quiero gente desconocida en casa. Vete, y que Dios te ampare.

Pero el vagabundo se estaba quieto, mirándola. Lentamente, se puso su sombrero, y dijo:

_Soy un pobre viejo, posadera. Nunca hice mal a nadie. Pido bien poco: un pedazo de pan …

En aquel momento las dos criadas, Marcelina y Sa­lomé, entraron corriendo. Venían de la huerta, con los delantales sobre la cabeza, gritando y riendo. Mariana sintió un raro alivio al verlas.

_Bueno _ dijo _. Está bien … Pero sólo por esta noche. Que mañana cuando me levante no te encuentre aquí…

El viejo se inclinó, sonriendo, y dijo un extraño romance de gracias.

Mariana subió la escalera y fue a acostarse. Duran­te la noche la tormenta azotó las ventanas de la alcoba y tuvo un mal dormir.

A la mañana siguiente, al bajar a la cocina, daban las ocho en el reloj de sobre la cómoda.

Sólo entrar se quedó sorprendida e irritada. Sentado a la mesa, tran­quilo y reposado, el vagabundo desayunaba opíparamente: huevos fritos, un gran trozo de pan tierno, vino … Mariana sintió un coletazo de ira, tal vez entremezclado de temor, y se encaró con Salomé, que, tranquilamente se afanaba en el hogar:

_ jSalomé! _ dijo, y su voz le sonó áspera, dura_. ¿Quién te ordenó dar a este hombre … y cómo no se ha marchado al alba?

Sus palabras se cortaban, se enredaban, por la rabia que la iba dominando. Salomé se quedó boquiabierta, con la espumadera en alto, que goteaba contra el suelo.

_Pero yo … _ dijo _. Él me dijo …

El vagabundo se había levantado y con lentitud se limpiaba los labios contra la manga.

_Señora _ dijo _, señora, usted no recuerda … usted dijo anoche: “Que le den al pobre viejo una cama en el altillo, y que le den de comer cuanto pida”. ¿No lo dijo anoche la señora posadera? Yo lo oía bien claro … ¿O está arrepentida ahora?

Mariana quiso decir algo, pero de pronto se le había helado la voz. El viejo la miraba intensamente, con sus ojillos negros y penetrantes. Dio media vuelta, y desasosegada salió por la puerta de la cocina, hacia el huerto.

El día amaneció gris, pero la lluvia había cesado. Mariana se estremeció de frío. La hierba estaba empapada, y allá lejos la carretera se borraba en una neblina sutil. Oyó detrás de ella la voz del viejo, y sin querer, apretó las manos una contra otra.

_Quisiera hablarle algo, señora posadera… Algo sin importancia.

Mariana siguió inmóvil, mirando hacia la carretera.

_Yo soy un viejo vagabundo … pero a veces, los vagabundos se enteran de las cosas. Sí: yo estaba allí. Yo lo vi, señora posadera. Lo vi, con estos ojos…

Mariana abrió la boca. Pero no pudo decir nada.

_¿Qué estás hablando ahí, perro? _ dijo _. ¡Te advierto que mi marido llegará con el carro a las diez, y no aguanta bromas de nadie!

_Ya lo sé, ya lo sé que no aguanta bromas de nadie! _dijo el vagabundo. Por eso , no querrá que sepa … nada de lo que yo vi aquel día. ¿No es verdad?

Mariana se volvió rápidamente. La ira había desaparecido. Su corazón latía, confuso.

“¿Qué dice? ¿Qué es lo que sabe … ? ¿Qué es lo que vio?” Pero ató su lengua. Se limitó a mirarle, llena de odio y de miedo. El viejo sonreía con sus encías sucias y peladas.

_Me quedaré aquí un tiempo, buena posadera: sí, un tiempo, para reponer fuerzas, hasta que vuelva el sol . Porque ya soy viejo y tengo las piernas muy cansadas. Muy cansadas …

Mariana echó a correr. El viento, fino, le daba en cara. Cuando llegó al borde del pozo se paró. El corazón parecía salírsele del pecho.

Aquél fue el primer día. Luego, llegó Antonio con el carro. Antonio subía mercancías de Palomar, cada semana. Además de posaderos, tenían el único comercio ­de la aldea. Su casa, ancha y grande, rodeada por el huerto, estaba a la entrada del pueblo. Vivían con desahogo y en el pueblo Antonio tenía fama de rico. “Fama de rico”, pensaba Mariana, desazonada. Desde llegada del odioso vagabundo, estaba pálida, desganada. “ Y si no lo fuera, ¿me habría casado con él, aca­so”. No, no era difícil comprender por qué se había casado con aquel hombre brutal, que tenía catorce años más que ella. Un hombre hosco y temido solitario. Ella era guapa. Sí: todo el pueblo lo sabía y decía que era guapa.

También Constantino, que estaba enamorado de ella. Pero Constantino era un simple aparcero, como ella. Y ella estaba harta de pasar hambre, y trabajos, y tristezas. Sí; estaba harta. Por eso se casó con Antonio.

Mariana sentía un temblor extraño. Hacía quince días que el viejo entró en la posada.

Dormía, comía y se despiojaba descaradamente al sol, en los ratos en que éste lucía, junto a la puerta del huerto. El primer día Antonio preguntó:

_¿ Y ése, que pinta ahí?

_Me dio lástima _ dijo ella, apretando entre los dedos los flecos de su chal_ . Es tan viejo

… Y hace tan mal tiempo …

Antonio no dijo nada. Le pareció que se iba hacia el viejo como para echarle de allí. Y ella corrió escaleras arriba. Tenía miedo. Sí: tenía mucho miedo …”Si el viejo vio a Constantino subir al castaño, bajo ventana. Si le vio saltar a la habitación, las noches que iba Antonio con el carro, de camino … “. ¿Qué podía querer decir, si no, con aquello de lo vi todo, sí, lo vi con estos ojos?”

Ya no podía más. No: ya no podía más. El viejo no se limitaba a vivir en la casa. Pedía dinero ya. Había empezado a pedir dinero, también. Y lo extraño es que Antonio no volvió a hablar de él. Se limitaba a ignorarle. Sólo que, de cuando en cuando, la miraba a ella.

María sentía la fijeza de sus ojos grandes, negros y lucientes, y temblaba.

Aquella tarde Antonio se marchaba a Palomar. Estaba terminando de uncir los mulos al carro , y oía las voces del mozo mezcladas a las de Salomé, que le ayudaba. Mariana sentía frío. “No puedo más. Ya no puedo más. Vivir así es imposible. Le diré que se marche, que se vaya. La vida no es vida con esta amenaza”. Se sentía enferma. Enferma de miedo. Lo de Constantíno, por su miedo, había cesado. Ya no podía verlo. La sola idea le hacía castañetear los dientes. Sabía que Antonio la mataría. Estaba segura de que la mataría. Le conocía bien.

Cuando vio el carro perdiéndose por la carretera bajó a la cocina. El viejo dormitaba junto al fuego. Le contempló, y se dijo: “Si tuviera valor le mataría”. Allí estaban las tenazas de hierro, a su alcance. Pero no lo haría. Sabía que no podía hacerlo. “Soy cobarde. Soy una gran cobarde y tengo amor a la vida”. Esto la perdía: “Este amor a la vida … “.

_Viejo _ exclamó. Aunque habló en voz queda, el vagabundo abrió uno de sus ojillos maliciosos. “No dormía”__, se dijo Mariana. “No dormía. Es un viejo zorro”.
_Ven conmigo _le dijo _. Te he de hablar.

El viejo la siguió hasta el pozo. Allí Mariana se volvió a mirarle.

_Puedes hacer lo que quieras, perro. Puedes decirle todo a mi marido, si quieres. Pero tú te marchas. Te vas de esta casa, en seguida …

El viejo calló unos segundos. Luego, sonrió.

_¿Cuándo vuelve el señor posadero?

Mariana estaba blanca. El viejo observó su rostro hermoso, sus ojeras. Había adelgazado.

_ Vete _ dijo Mariana _. Vete en seguida.

Estaba decidida. Sí: en sus ojos lo leía el vagabundo, Estaba decidida y desesperada. Él tenía experiencia y conocía esos ojos. “Ya no hay nada que hacer”, se dijo, con filosofía.

“Ha terminado el buen tiempo. Acabaron las comidas sustanciosas, el colchón, el abrigo.

Adelante, viejo perro, adelante. Hay que seguir”.

_Está bien _ dijo _. Me iré. Pero él sabrá todo.

Mariana seguía en silencio. Quizás estaba aún más pálida. De pronto, el viejo tuvo un ligero temor: “Esta es capaz de hacer algo gordo. Sí: es de esa gente que se cuelga de un árbol o cosa así”. Sintió piedad. Era joven, aún, y hermosa.

_Bueno _ dijo _. Ha ganado la señora posadera. Me voy … ¿qué le vamos a hacer? La verdad nunca me hice demasiadas ilusiones … Claro que pasé muy tiempo aquí. No olvidaré los guisos de Salomé ni el vinito del señor posadero … No lo olvidaré. Me voy.

_Ahora mismo _ dijo ella, de prisa _. Ahora mismo, vete … ¡Y ya puedes correr, si quiere alcanzarle a él! Ya puedes correr, con tus cuentos sucios, viejo perro …

El vagabundo sonrió con dulzura. Recogió su cayado y su zurrón. Iba a salir, pero, ya en la empalizada se volvió:

_Naturalmente, señora posadera, yo no vi nada. Vamos: ni siquiera sé si había algo que ver. Pero llevo muchos años de camino, ¡tantos años de camino! Nadie hay en el mundo con la conciencia pura, ni siquiera los niños. No: ni los niños siquiera, hermosa posadera

Mira a un niño a los ojos, y dile: “¡Lo sé todo! Anda con cuidado … “. Y el niño temblará. Temblará como tú, hermosa posadera.

Mariana sintió algo extraño, como un crujido, en el corazón. No sabía si era amargo, o lleno de una violenta alegría. No lo sabía. Movió los labios y fue a decir algo. Pero el viejo vagabundo cerró la puerta de la empalizada tras él, y se volvió a mirarla. Su risa era maligna, al decir:

_Un consejo, posadera: vigila a tu Antonio. Sí: el señor posadero también tiene motivos para permitir la holganza en su casa a los viejos pordioseros. ¡Motivos muy buenos, juraría yo, por el modo como me miró!

La niebla, por el camino, se espesaba, se hacía baja. Mariana le vio partir, hasta perderse en la lejanía.

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3 comentarios

  1. JCPozo dice:

    Analiza cada personaje y dame evidencias en tu analisis.

    Haz una reflexion sobre sus conocimientos (el de los personajes) de la naturaleza humana.

    Que elementos usa la autora para crear el ambiente?

    Comenta la ironia del cuento.

    Cual es el tono y el tema del cuento. (Explica haciendo una sinopsis del cuento).

    Dame ejemplos de (dos o tres lineas por cada uno):

    exposicion, desarrollo, suspenso, punto decisivo, climax y desenlace.

    5 figuras de pensamiento.
    5 figuras de diccion.

    Que papel juega la naturaleza en el cuento? (explica).

    Que efectos logra la autora con el uso de adjetivos (explica y mencionalos):
    aislados:
    en pares:
    grupos de tres:

    Que nos revelan las razones de Mariana para casarse con Antonio en cuanto a la sociedad existente dentro del cuento?

    Compara la relacion que tiene Mariana con el vagabundo y la de Lazaro con el escudero.

    Relaciona el tema con tu vida personal.

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    • Gabriela Sanchez Ramirez dice:

      Personajes:
      Mariana es una mujer amargada, frustrada y con una conciencia no muy limpia. Físicamente era una mujer muy bonita y joven. “ Ella era guapa. Si: todo el pueblo lo sabia y decía que era guapa.” (Matute) Vive una vida cómoda de lujos porque fue ambiciosa al momento de casarse con Antonio. “Fama de rico, pensaba Mariana,… No, no era difícil comprender por que se había casado con aquel hombre brutal, que tenia catorce años mas que ella.” (Matute) Mariana no era feliz en su matrimonio porque el único motivo que la unió con Antonio fue la ambición y deseo de salir de la pobreza. “ Y ella estaba harta de pasar hambre, y trabajos, y tristezas. Si; estaba harta. Por eso se casó con Antonio.” ( Matute) Tenia una conciencia sucia ya que le era infiel a Antonio con Constantino aunque había decidido terminar con Constantino por temor a perder todos los lujos y la vida prospera que poseía con Antonio. Era una cobarde porque no era capaz de volver a vivir como antes y sabia que Antonio le quitaría todo, hasta la vida. “Soy cobarde. Soy una gran cobarde y tengo amor a la vida. Esto la perdía: Este amor a la vida…” (Matute).

      Antonio era un hombre brusco, patán, rico, de mal carácter y solitario. Era el esposo de Mariana aunque tenia sus secretos amorosos. “En el pueblo Antonio tenía fama de rico…”(Matute). Antonio era de mal carácter y se refleja porque seria capaz de matar a su esposa si se enterara de una traición. “La sola idea le hacia castañetear los dientes. Sabia que Antonio la mataría.”(Matute) Era un hombre solitario porque se iba a trabajar en Palomar cada semana con sus mercancías. Su conciencia impura también lo traicionaba porque permitió que el vagabundo se quedara a dormir y se tomara sus vinos. “ el señor posadero también tiene motivos para permitir la holganza en su casa a los viejos pordioseros. !Motivos muy buenos, juraría yo, por el modo como me miró!”(Matute)

      El vagabundo era un hombre sabio, astuto y malicioso. Físicamente era un hombre viejo, sucio, andrajoso y piojoso. “El hombre, viejo y andrajoso, estaba allí, con el sombrero en la mano, en actitud de mendigar.” (Matute) Era un viejo muy sabio y filosofo que supo manejar la situación a su conveniencia con una sola frase, “ Yo estaba allí. Yo lo vi, señora posadera. Lo vi, con estos ojos…” (Matute) Supo manejar sus fichas en el juego para obtener techo, comida y control. Era un vagabundo que caminaba a todos lados causando miedo en las personas para obtener sus necesidades de manera fácil sabiendo que nadie tiene la conciencia limpia. “ Nadie hay en el mundo con la conciencia pura, ni siquiera los niños…”( Matute).

      Constantino era un hombre pobre y un aparcero. Estaba enamorado de Mariana y aunque le ofrecía su amor, fue rechazado por no tener dinero. Aunque sabia que Mariana estaba casada, se veían a escondidas y no ha hablar. “Constantino estaba enamorado de ella. Pero Constantino era un simple aparcero, como ella.”(Matute)

      Salome y Marcelina eran las criadas de Mariana y Antonio. Salome también callo en el juego de el vagabundo porque le ofreció comida y vino sin preguntarle a Mariana. “!Salomé!_ dijo, y su voz le sonó áspera, dura_. ¿Quién te ordenó dar a este hombre …y cómo no se ha marchado al alba?”( Matute) Yo puedo inferir que Salome no tiene la conciencia limpia como el vagabundo describe a los seres humanos y es por eso que se sintió obligada a concederle lo que pedía. “Pero yo …_dijo _ él me dijo…”(Matute).

      Reflexión sobre conocimientos de personajes
      En la lectura tenemos como reflexión que el ser humano siempre tiene algo escondido. El vagabundo era una persona sabia que tenia conocimiento de vida que por el hecho de ver recorrido el mundo le había enseñado lo que quizás las universidades no enseñan; a conocer al ser humano como esencia, sus debilidades y sus secretos. A como manejar suspicazmente los secretos no conocidos de las personas con una sola frase, “!Lo sé todo! Anda con cuidado…”(Matute). En la naturaleza humana es común querer tener escalar posición a cuesta de cualquier cosa incluyendo el matrimonio. En el caso de Mariana, ella utilizo su belleza para obtener lo que en ese momento ella pensaba indispensable que en ese caso eran las riquezas y el poder. Antonio también se incluye en lo que analiza el vagabundo afirmando que todos tenemos la conciencia sucia y ocultamos algo. Antonio era un hombre solitario y por esa razón decidió casarse con la mujer guapa del pueblo. Ambos consiguieron lo que quisieron, Mariana obtuvo lujos y riquezas y Antonio obtuvo compañía.
      Elementos que usa la autora
      La autora usa elementos descriptivos para crear ambiente a la obra. Ella no describe el paisaje sino el tiempo creando una situación tensa dependiendo de lo que suceda. Cuando habla del vagabundo la autora hace que los lectores sientan los sentimientos de los personajes através del clima. Por ejemplo, si Mariana esta asustada por presencia del vagabundo, la autora presenta vientos y lluvias y un ambiente oscuro. “ El vagabundo pidió hospitalidad por una noche: la noche del Miércoles de ceniza, exactamente, cuando se batía el viento arrastrando un polvo negruzco, arremolinado, que azotaba los vidrios de las ventanas…”(Matute). Cuando la autora deja el final de la obra como una duda, describe la partida del vagabundo con una neblina que absorbe su existencia. “ La niebla, por el camino, se espesaba, se hacia baja. Mariana le vio partir, hasta perderse en la lejanía.”( Matute).

      La ironía del cuento era que el vagabundo no sabia nada de los remordimientos y secretos de sus posaderos. Al principio, el vagabundo se aprovecho de su sabiduría adquiriendo todo lo que el quería en ese momento, que era posada, comida y bebida. Mariana se creyó de las palabras del vagabundo y asedio sin saber su marido también había sido utilizado de la misma manera y que también había accedido a la estancia y extorsión del vagabundo. Al final, después de tanto soportar el vagabundo, Mariana es revelada la verdad: el vagabundo no sabia nada mas que todos en el mundo tienen secretos. El tono del cuento es satírico e irónico a la misma vez. Es reflejado en la manera como el malicioso del vagabundo engaña a todos con una simple frase. El tema del cuento es la reflección del vagabundo, que todos en el mundo escondemos algo y no tenemos la conciencia pura.

      Exposición:
      “ Muchos hombres como él pedían la gracia del techo, en las noches de invierno…”
      “ Pero algo había en aquel hombre que la atemorizo sin motivo.”
      “ El vagabundo empezó a recitar su cantinela: Por una noche, que le dejaran dormir en la cuadra; un pedazo de pan y la cuadra: no pedía mas. Se anunciaba la tormenta…”

      Desarrollo
      “ Soy un pobre viejo, posadera. Nunca hice mal a nadie. Pido bien poco: un pedazo de pan…”
      “Bueno _ dijo_ Esta bien… Pero solo por esta noche. Que mañana cuando me levante no te encuentre aquí…”
      “ A la mañana siguiente, al bajar a la cocina, daban las ocho en el reloj de sobre la cómoda.”

      Suspenso
      “ Quisiera hablarle algo, señora posadera… algo sin importancia.”
      “ Yo soy un viejo vagabundo… pero a veces, los vagabundos se enteran de las cosas.”
      “ Si: yo estaba allí. Yo lo vi, señora posadera. Lo vi, con estos ojos…”

      Punto Decisivo
      “ Por eso, no querrá que sepa… nada de lo que yo vi aquel día. ¿No es verdad?”
      “ Me quedare aquí un tiempo, buena posadera: si, un tiempo, para reponer fuerzas, hasta que vuelva el sol…”
      “Porque ya soy viejo y tengo las piernas muy cansadas. Muy cansadas… Aquel fue el primer día…”

      Clímax
      “ Naturalmente, señora posadera, yo no vi nada…”
      “ Vamos: ni siquiera se si había algo que ver…”
      “ Pero llevo muchos años de camino! Tantos años de camino! Nadie hay en el mundo con la conciencia pura, ni siquiera los niños.”

      Desenlace
      “ Un consejo, posadera: vigila a tu Antonio. Si: el señor posadero también tiene motivos para permitir la holganza en su casa a los viejos pordioseros…”
      “ !Motivos muy buenos, juraría y, por el modo como me miro!”
      “ La niebla, por el camino, se espesaba, se hacia baja. Mariana le vio partir, hasta perderse en la lejanía.”

      5 Figuras de Pensamiento
      Personificación: “ una lluvia sorda, gruesa…’
      Símil : “ Mariana sintió algo extraño, como
      1. Onomatopeya: “ El viento arrastrando u n polvo negruzco, arremolinando, que azotaba los vidrios de las ventanas con un crujido reseco.’
      2. Hipérbaton: “ Oyó su llamada sonando atrás, en la puertecilla de la cocina…”
      3. Anáfora: “ Estaba convencida de que… Estaba decidida a terminar.”
      4. Polisíndeton: “ Y ella estaba harta de pasar hambre, y trabajos, y tristezas…”
      5. Asíndeton: “ La niebla, por el camino, se espesaba, se hacia baja…”

      La naturaleza juega un papel importante en el cuento porque describe las escenas del cuento. Por ejemplo, al principio, para anunciar la llegada del vagabundo incluyen la presencia de un viento fuerte. “ El viento arrastrando un polvo negruzco, arremolinado, que azotaba los vidrios de las ventanas con un crujido reseco.” ( Matute). El uso de la naturaleza crea el tono y el enlace del cuento. La llegada de una lluvia gruesa anunciaba la llegada de una experiencia no agradable. “ Estoy sola_ dijo Mariana secamente_. Quiero decir… cuando mi marido esta por los caminos no quiero gente desconocida en casa. Vete, y que Dios te ampare.”( Matute). El día estando gris através de la historia hace que el lector perciba que la historia no es de un final feliz. Al final, la niebla indica que la escritora deja en duda a el personaje, Mariana, de que su esposo la engaña por lo que le dice el vagabundo mientras se pierde entre la tiniebla.

      Efectos que logra la autora
      Aislados: El uso de los adjetivos aislados no me dan tanta información ni sentimientos mientras se desvuelve la historia. “ Odioso vagabundo” (Matute). Lo único que nos indica la escritora es que es odioso el vagabundo pero no nos da a saber mucho de su personalidad ni el porque es odioso. Otros ejemplos son cuando la autora nos describe los lugares y el clima de donde se desarrolla la historia. “ una neblina sutil…”, “hombre brutal…”, hombre hosco…” y “ conciencia pura.”.

      En pares: El uso de los adjetivos en pares me da una explicación mas concreta de los personajes y de lo que sucede alrededor. “ un polvo negruzco, arremolinado…”, “ El hombre, viejo y andrajoso,…”, “ Una lluvia sorda, gruesa…”y “encías sucias y peladas.” .

      Grupo de tres: El uso de los adjetivos en grupo de tres me da una visualización mas profunda acerca de los personajes y su situación. Por ejemplo, “ pasar hambre, y trabajos, y tristezas…”, y “ sentía la fijeza de sus ojos grandes, negros y lucientes…”.

      En general, la autora nos hace percibir la situación de cada personaje mediante la descripción del clima en donde se desarrolla la historia y la descripción de cada uno de ellos. Permitiéndonos crear una imagen clara y concreta y dejando algo para nuestra imaginación. Los adjetivos me permiten visualizar la historia en mi propia versión porque la neblina que yo miro no será la misma a la que los demás se visualizan.

      Las razones de Mariana para casarse con Antonio en cuanto a la sociedad existente dentro del cuento nos revela que Mariana lo hizo para dejar de ser pobre y escalar una posición social. Ella estaba cansada de sufrir hambre y no poder gozar de lujos. Ella visualizo el casamiento con Antonio, aunque un poco mayor, como la solución a su desdicha y a sus problemas económicos. Antonio era una persona con dinero y fama. Era dueño de el único comercio de la aldea y su casa era grande y rodeada por un huerto. Era según Mariana, el hombre perfecto para dejar de ser pobre aunque estuviera enamorada de otro. Esta decisión nos revela la desesperación y ambición de Mariana para dejar de ser quien era ante la sociedad antes de casarse con Antonio. Utilizo su belleza para conquistarlo porque era considerada la mas bella del pueblo. Las razones de Mariana para casarse nos revela que era una mujer manipuladora y ambiciosa.

      La relación que tiene Mariana con el vagabundo es similar a la de Lázaro con el escudero ya que los dos viven en un engaño de apariencia y ambos fueron engañados con falsas palabras haciéndoles creer cosas que no eran. A Mariana, el vagabundo le hizo creer que sabia alguno de sus secretos y la utilizo para recibir comida, asilo y bebida. En el caso de Lázaro, el escudero quien era su tercer amo le hizo creer que era persona de categoría ante la sociedad y que tenia comida para ofrecerle cuando en realidad estaba peor de pobre que Lázaro y nada en que caerse muerto. Al igual que Mariana, a Lázaro el escudero le quita la poca comida que el tiene diciéndole que el ha tenido mejor pero que le convide.

      En mi vida personal, nadie a nacido todavía que me pueda a mi poner los cuernos o engañar diciéndome falsedades. Casos he viste que hay gente inocente que cae ante las patrañas de otras quedando sin nada. Por ejemplo, mi papá decidió comprar unas botas de cuero y cuando las recibió la caja decía cien porciento cuero pero cuando las uso para trabajar y le molestaban se dio cuenta de su error. Había comprado unas botas no cien porciento cuero sino cien porciento poliéster. Otro ejemplo es cuando las personas compran cosas en la pulga como computadoras, ropa, zapatos, y etc. convencidos que son originales solo para luego descubrir que fueron engañados y regresar para enfrentarse con un comerciante que les dice que no se aceptan devoluciones. Estas son cuestiones personales que yo he visto y he vivido.

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    • Yolanda Luna dice:

      Mariana en el cuento “La Conciencia” por Ana María Matute es uno de los personajes principales. El lector se da cuenta que este personaje es “…joven…y hermosa.” (Matute). Mariana es una muchacha amable que trabaja de posadera pero es muy desconfiada. En la cita que dice, “Cuando mi marido está por los caminos no quiero gente desconocida en casa. Vete, y que Dios te ampare.” (Matute) nos comprueba esto. Ella no quería dejar entrar a su posada al vagabundo pero, al darse cuenta que no estaba sola y una tormenta se aproximaba, lo dejo pasar la noche ahí. Mariana es una mujer interesada que se casó con un rico de su pueblo porque, “…estaba harta de pasar hambre, y trabajos, y tristezas.” (Matute). Sin embargo, ella es una mujer infiel porque es amante de un muchacho, del cual ella está verdaderamente enamorada. La parte de la historia, “Si tuviera valor le mataría.” (Matute) le enseña al lector que Mariana no es valiente, pero tampoco una asesina cuando piensa que el vagabundo sabe su secreto. Este personaje también es supersticioso ya que, cuando en el cuento “Llegó una calma extraña…” (Matute), ella dijo “_No me gusta esta calma.” (Matute). Ella prescintió que algo malo iba a suceder. Mariana tiene un carácter fuerte para esconder su miedo. Cuando el vagabundo insinuó que sabía la verdad, ella le respondió “¿Qué estás hablando ahí, perro?” (Matute). Lo que sabe Mariana sobre la naturaleza humana es que cuando un ser se encuentra en la pobreza hace todo lo posible para salir de ella. Este era el caso del vagabundo ya que se aprovechaba de lo que sabía para manipularla y vivir gratis en su vivienda. Mariana estaba consciente de lo que puede hacer un hombre si se entera que le “están poniendo los cuernos”. Ella tenía miedo de ser asesinada por su marido Antonio si llegaba a saber sobre su relación con Constantino. Además, es importante que ella renunció al amor por tal de cambiar de vida. Otra cosa que ella tiene conocimiento es el peligro que una mujer, sola, corre cuando un extraño se quiere quedar en su casa.
      El vagabundo es otro de los personajes principales de la historia “La Conciencia” por Ana María Matute. Al leer esta obra literaria, el lector puede saber que él es un “…hombre, viejo y andrajoso…” (Matute). Es fácil asumir que es un pobre mendigo que pide limosna y caridades. La cita donde él pide “…un pedazo de pan y la cuadra…” (Matute) comprueba que este vagabundo se la pasaba pidiendo cosas de puerta en puerta. Este hombre es un descarado porque en la mañana siguiente, cuando se quedó en la posada de Mariana, él estaba “…sentado a la mesa, tranquilo y reposado…” (Matute) desayunando la comida de su cocina. Además, este vagabundo es un mentiroso ya que le dijo a Mariana que ella había pedido “Que le den al pobre viejo una cama en el altillo, y que le den de comer cuanto pida” (Matute) y obviamente no era cierto. Este pobre individuo es muy hábil ya que logró manejar a su antojo a Mariana diciéndole, “…yo estaba allí. Yo lo ví, señora posadera. Lo vi, con estos ojos…” (Matute) cuando, en realidad, era sólo una estrategia que él utilizaba para sobrevivir. A pesar de que el vagabundo tenía sus mañas, cuando él miró el efecto de su plan en Mariana, decidió parar de torturarla con sus insinuaciones. Esto comprueba que él es un poco compasivo. El conocimiento que este personaje tiene de la naturaleza humana lo ha ayudado a través de su vida. Él sabe perfectamente que cualquier individuo se asusta si cree o presiente que alguien sabe algo malo sobre él/ella. Este vagabundo usaba la conciencia sucia de la gente para engañarlos y sacar provecho sobre él sabiendo la “verdad”. Este hombre también sabe que un ser humano, al encontrarse atemorizado y acorralado puede cometer una estupidez. Cuando este pobre anciano se dio cuenta de la desesperación de Mariana, supo que ella era “…de esa gente que se cuelga de un árbol o cosa así.” (Matute). Otra cosa, del cual él está consiente, es de la obediencia que un criado le tiene a su amo, ya que Salomé le dio de almorzar al vagabundo cuando él le inventó que Mariana había mandado eso.
      Antonio es uno de los personajes secundarios en la pieza literaria “La Conciencia” por Ana María Matute. Las citas que dicen, “Además de posaderos, tenían el único comercio de la aldea.” (Matute) y que su casa es “…ancha y grande, rodeada por el huerto…” (Matute) nos deja saber que este hombre, y su esposa, Mariana, gozan de una buena posición económica. Este personaje “…tenía fama de rico… (y) …brutal…” (Matute). El lector puede inferir que Antonio tiene un mal carácter y la gente del pueblo lo sabía perfectamente y le tenían miedo, ya que es “…hosco, y temido solitario.” (Matute). Además, Antonio es mayor que su pareja Mariana ya “…que tenía catorce años más que ella.” (Matute). Aunque no era considerado un delincuente o un hombre con la conciencia cochambrosa, el lector sabe que Antonio esconde algo ya que la estrategia del vagabundo funcionó con él también. Lo que este personaje sabe sobre la naturaleza humana es que si alguien sabe algo no muy bueno sobre otra persona, lo va a usar en su contra si no recibe algo a cambio. Este fue su caso con el sabio vagabundo. Yo creo que Antonio sabe sobre los modos que tiene la gente de escaparse de la clase baja. Yo pienso que él no está muy convencido del amor que Mariana ya que ella era pobre y decidió casarse con él a pesar de su edad y fea personalidad. También, Antonio sabe sobre la satisfacción de la gente del pueblo por chismear y criticar ya que cualquier individuo se entera de los rumores que se hablan sobre él/ella.
      Constantino es un personaje secundario del cuento “La Conciencia” por Ana María Matute. Él es un muchacho joven y “…un simple aparcero…” (Matute). Esto significa que él es muy pobre y no goza de lujos. Constantino está enamorado de Mariana, aunque ella esté casada con Antonio por conveniencia. La cita que dice, “Si el viejo vio a Constantino subir al castaño… si le vio saltar a la habitación, las noches que iba Antonio con el carro…” (Matute) le informa al lector de la infidelidad de Mariana con él. Yo pienso que Constantino es un hombre sin dignidad ya que se presta a ser parte de esta embarazosa situación. Lo que este personaje sabe perfectamente sobre la naturaleza humana es que una persona está dispuesta a hacer un gran sacrificio por tal de mejorar su calidad de vida. Yo creo que Constantino está consiente que Mariana no lo aceptó por marido por su pobreza. Además, este joven sabe de la maldad de un hombre traicionado y herido, en esta situación su rival de amores. Antonio, ya que decide aceptar alejarse de Mariana cuando el peligro de que los descubrieran se presentó.
      Marcelina y Salomé son unos de los personajes secundarios de la historia “La Conciencia” por Ana María Matute. La autora no da al lector una buena descripción sobre ellas en su obra. Estas muchachas son “…las dos criadas…” (Matute) de Mariana y Antonio. La parte que dice, “Venían de la huerta, con los delantales sobre la cabeza, gritando y riendo.” (Matute) nos indica que son mujeres alegres que no sufren en su trabajo. La cita del cuento que menciona como “…Salomé… tranquilamente se afanaba en el hogar.” (Matute) deja saber al lector que este personaje es trabajador y obedece a sus amos. Yo creo que Marcelina es igual que ella aunque la autora no lo explique en el transcurso del cuento. También, el vagabundo dice, cuando se marchó de la casa de Mariana, “No olvidaré los guisos de Salomé…” (Matute). Eso demuestra que Salomé es una cocinera con sazón y talento. Estas dos sirvientas tienen conocimiento de la naturaleza humana porque, como son las criadas de Antonio y Mariana, ellas saben que si no hacen un buen trabajo van a ser despedidas como cualquier trabajador irresponsable y flojo. Además, Salomé y Marcelina saben bien del carácter fuerte de sus amos, especialmente Antonio, y no quieren hacer algo que les provoque un disgusto o enojo.
      La autora de la historia “La Conciencia”, Ana María Matute, usa algunos elementos para crear el ambiente de esta obra literaria. Uno de esos componentes que utiliza son sus frases. Por ejemplo, la cita que dice, “…el viento arrastrando un polvo negruzco, arremolinado, que azotaba los vidrios de la ventana con un crujido reseco.” (Matute), da al lector una sensación de que algo malo se aproxima, algo misterioso. También, la frase que dice, “El día amaneció gris…” (Matute), crea una sensación de que la tranquilidad de Mariana está en peligro. Otro elemento que la autora utiliza para desarrollar el ambiente son las repeticiones en “La Conciencia”. Partes de la obra como, “…muy cansadas. Muy cansadas…”; “Ya no podía más. No ya no podía más.”; “La mataría. Estaba segura de que la mataría.”; y “…se sentía enferma. Enferma de miedo…” (Matute), ayudan a Ana María Matute a inferir los sentimientos de desesperación del personaje principal y hacen que el lector se enfoque mejor en la lectura y sienta lástima por Mariana y el mendigo. La forma en que los personajes hablan en esta pieza literaria influye en la creación del ambiente. Al expresarse Mariana del vagabundo como “viejo zorro” y “perro” construye una atmosfera negativa, llena de odio y rivalidad de ella hacia él.
      La ironía del cuento “La Conciencia” por Ana María Matute está llena de sabiduría y buen ejecutamiento. El vagabundo, al saber que, “Nadie hay en el mundo con la conciencia pura, ni siquiera los niños” (Matute), manipuló a las personas que se cruzaron en su camino para sacar algo de provecho. En este caso fue Mariana y Antonio. Mariana le hacía infiel a su esposo Antonio con Constantino y él, como tenía fama de ser un hombre cruel, de seguro cargaba unos cuantos pecados en su espalda. Estas culpas fueron las que le permitió al mendigo amenazarlos y, si no lo dejaban quedarse en su posada, entonces, él revelaba la verdad. Lo irónico de esta situación es que el vagabundo no sabía nada, “…ni siquiera … si había algo que ver.” (Matute), y estos dos personajes cayeron en su ingeniosa trampa. Realmente el plan de este viejo es brillante ya que cada ser humano tiene “cola que le pisen” y el temor de que sus malas acciones salgan a la luz es inevitable.
      La obra literaria “La Conciencia” escrita por Ana María Matute es un cuento sobre la experiencia que vive el personaje principal, Mariana, con un vagabundo. Este mendigo le pidió posada a esta muchacha y ella le permitió quedarse porque se aproximaba una tempestad, aunque dudo al principio porque creía que nadie estaba con ella, pero, sus sirvientas, Marcelina y Salomé estaban ahí. A la mañana siguiente, Mariana miró al vagabundo comiendo muy quitado de la pena en su cocina. Ella sintió rabia y le pidió que se marchara a la calle pero el pobre viejo le dijo que sabía toda la verdad. Mariana está casada con Antonio, un rico comerciante, por interés y tenía relaciones con su querido Constantino. Ella pensó que el vagabundo tenía conocimiento sobre su infidelidad y, por miedo a que su marido la maté, no le quedó de otra más que permitir que se hospedara en su negocio. Antonio también trató de sacar al viejo de su propiedad pero él uso la misma táctica y logró seguir viviendo en ese lugar. Por temor, Mariana paró de mirar a Constantino pero su desesperación la estaba destruyendo, hasta que un día decidió correr al vagabundo de una vez por todas. El viejo la amenazó con decirle a Antonio su secreto pero, como se percató que Mariana era capaz de suicidarse, hizo lo que le pidió. Antes de irse, el vagabundo le confesó a la hermosa muchacha que él, en realidad, no había descubierto nada pero entendía perfectamente que ningún ser humano tiene la conciencia limpia. También, él añadió que vigilara a su esposo y riéndose se marchó, dejando a Mariana con un sentimiento alegre y amargo a la vez. Al entender “La Conciencia”, el lector puede descifrar que el tema, o idea principal del cuento es que es importante mantener tu conciencia limpia para vivir en plena calma. Si Mariana no le hubiera hecho “de chivo los tamales” a su pareja entonces se hubiera ahorrado el sufrimiento causado por la amenaza del vagabundo. El tono de este cuento es serio, agresivo, irónico y fúnebre. Serio por la desesperación tan grande de mariana causada por el limosnero; agresivo por la forma en que ella reacciona al enfrentar al vagabundo; irónico por el maravilloso plan que realizó el sabio anciano; y fúnebre por el estilo de escritura que usa Ana María Matute, la autora de esta historia.
      Exposición: “Ya no podía más. Estaba convencida de que no podría resistir más tiempo la presencia de aquel odioso vagabundo.” (Matute). Esta parte de “La Conciencia” por Ana María Matute le indica al lector que un personaje, femenino del cuento, se encuentra en una situación delicada e introduce el conflicto entre ella y el vagabundo.
      Desarrollo: “Yo soy un viejo vagabundo… pero a veces, los vagabundos, se enteran de las cosas. Si: yo estaba allí. Yo lo vi, señora posadera. Lo vi, con estos ojos…” (Matute). Esta cita le informa al lector que este es el momento donde la obra desarrolla el conflicto, de una manera más clara y efectiva.
      Suspenso: “Le contempló, y se dijo : “Si tuviera valor lo mataría”. Allí estaban las tenazas de hierro a su alcance… _Ven conmigo_ le dijo_. Te he de hablar.” (Matute). Aquí es donde el lector se adentra más a la historia, y se pone a pensar en lo que Mariana le va a decir y/o hacer al vagabundo para eliminar su agonía.
      Punto decisivo: “Estaba decidida… “Ha terminado el buen tiempo. Acabaron las comidas sustanciosas, el colchón, el abrigo. Adelante, viejo perro, adelante. Hay que seguir.” (Matute). En esta parte de la historia, Mariana por fin se atreve a correr de su posada al vagabundo a pesar de su amenaza.
      Climax: “Naturalmente, señora posadera, yo no vi nada. Vamos: ni siquiera sé si había algo que ver. Pero llevo muchos años de camino… Nadie hay en el mundo con la conciencia pura, ni siquiera los niños.” (Matute). Esta cita de la historia captura toda la atención del lector ya que, es la parte más emocionante del cuento, donde se revela la trampa del vagabundo y se resuelve el conflicto.
      Desenlace: “…el viejo vagabundo cerró la puerta de la empalizada tras él… La niebla, por el camino, se espesaba, se hacía baja. Mariana le vio partir, hasta perderse en la lejanía.” (Matute). Esta parte marca el final de la obra literaria y es cuando el pobre pordiosero decide dejar la propiedad, de Antonio y Mariana, después de confesarle, a ella, la cruda realidad sobre su plan.
      5 Figuras de Pensamiento:
      Metáfora: “…el viento arrastrando un polvo negruzco…” (Matute)
      Apostrofe: “Dios le ampare…” (Matute)
      Sinestesia: “Una lluvia sorda…” (Matute)
      Climax: “El viejo se inclinó, sonriendo, y dijo…” (Matute)
      Personificación: “Sus palabras se enredaban…” (Matute)
      5 Figuras de Dicción:
      Polisíndeton: “Y ella estaba harta de pasar hambre, y trabajos, y tristezas.” (Matute)
      Aliteración: “Vivir así es imposible. Le diré que se marche, que se vaya. La vida no es vida con esta amenaza.” (Matute)
      Anáfora: “…muy cansadas. Muy cansadas…” (Matute)
      Onomatopeya: “…azotaba los vidrios de la ventana con un crujido reseco.” (Matute)
      Epíteto: “…su voz le sonó áspera, dura.” (Matute)
      El concepto de la naturaleza juega un papel esencial en el cuento “La Conciencia” por Ana María Matute. En esta historia cada personaje actúa por instinto, basado en su naturaleza de ser humano. Mariana decide aceptar contraer nupcias con Antonio porque fue la oportunidad que se le presentó para salir de su vida miserable. También, al sospechar que el vagabundo sabía sobre su adulterio, sintió un temor enorme por lo que eso podía causar. El vagabundo usaba su sabiduría sobre la conciencia humana por tal de conseguir techo y alimento gratis. Antonio aceptó que este limosnero viviera en su territorio, a pesar de su personalidad arrogante, para evitar que él revelara lo que, supuestamente, sabe sobre él. Constantino aceptó alejarse de Mariana para no provocar que Antonio le haga algo brutal a su amada y a él, por supuesto. Marcelina y Salomé son unas trabajadoras domésticas que tratan de realizar su oficio en la mejor manera posible para no ser despedidas. Todas estas acciones de los personajes en esta escritura muestran lo que cualquier individuo haría si estuviera en la misma situación.
      Adjetivos Aislados: malo, reseco, extraño, desconocida, quieto, raro, gran, boquiabierta, arrepentida, desasosegada, gris, empapada, sutil, inmóvil, vagabundo, perro, confuso, llena, viejo, posadera, cansadas, fino, rico, desazonada, brutal, guapa, harta, mezcladas, enferma, cobarde, maliciosos, blanca, hermoso, decidida, posadero, sustanciosas, pálida, ligero, gordo, demasiadas, sucios, pura, amargo, lleno, extraña, maligna, buenos, y baja.
      Adjetivos en Pares: odioso vagabundo; negruzco, arremolinado; viejo y andrajoso; sorda, gruesa; pobre viejo; sorprendida e irritada; tranquilo y reposado; áspera, dura; negros y penetrantes; viejo vagabundo; sucias y peladas; buena posadera; odioso vagabundo; pálida, desganada; simple aparcero; viejo zorro; decidida y desesperada; viejo perro; joven, aún, y hermosa; hermosa posadera; y, viejos pordioseros.
      Grupos de Tres Adjetivos: ancha y grande, rodeada; hosco y temido solitario; y, grandes, negros y lucientes.
      Durante el transcurso de la historia “La Conciencia”, Ana María Matute usa adjetivos que provocan un ambiente negativo. Los adjetivos que esta artista utiliza, la mayoría, le dan al lector una sensación de tristeza y un tono fúnebre y misterioso. La escritora provee en su obra literaria una descripción de los personajes principales muy buena donde el lector puede percibir su lado maligno y cómo reaccionan a lo que están viviendo. Además, la manera en que ella describe el viento, la lluvia, y el clima le da a la pieza un sentimiento atemorizante y esos adjetivos presentan la gravedad del conflicto.
      En “La Conciencia”, por Ana María Matute, Mariana es una muchacha que creció en condiciones extremas de pobreza y necesidades. Esa es la razón por la que ella tomó la decisión de abandonar a su verdadero amor, Constantino, y contraer matrimonio con Antonio. Esta acción le permite saber al lector que ella es una interesada que tomó una puerta fácil para salir de la situación en la que se encontraba. Esto comprueba que la sociedad existente en el cuento es capaz de aprovechar cualquier oportunidad para cambiar su estilo de vida. Eso es parte de la naturaleza humana por perseverar y alcanzar algo que deseas, al costo que sea. Honestamente, yo creo que casarte con una persona que tú amas es un peor calvario que estar en la clase baja. Afortunadamente, métodos como la educación y el trabajo duro te pueden sacar de la necesidad, aunque en esta historia este personaje mire la vida con una diferente perspectiva.
      La relación de Mariana y el vagabundo en “La Conciencia” y la de Lázaro y el escudero en “Lazarillo de Tormes” se puede comparar. Mariana acepta que el pobre limosnero se quede en su posada porque no quiere que él le vaya con el chisme a Antonio, su marido que tiene un amante. En esta historia, el vagabundo está viviendo cómodamente, comiendo gratis y sin pagar hospedaje. En esa novela no hay un conflicto entre Lazarillo y el escudero, Lázaro acepta estar a su lado, trabajando para el desafortunado hombre. Sin embargo, Lazarillo no corre con la misma suerte que el vagabundo. Mientras que el vagabundo goza de privilegios, el miserable de Lazarillo se encuentra en una situación donde le tiene que dar de comer a su amo. El escudero obviamente no le paga nada y no tiene para alimentarse porque está más pobre que él. Además, la caridad que Lázaro conseguía era por la generosidad de la gente, no como el vagabundo que manipulaba a las personas usando su conciencia, para claramente sacar provecho. En este cuento, Mariana quiere que no se sepa su pecado para evitar su muerte, un escándalo y proteger su reputación. Al igual que ella, el escudero quiere aparentar ante la gente algo que no es verdad, su falsa riqueza. A pesar de la situación en que encuentra Lazarillo con el escudero, ellos se hacen amigos, en cambio, Mariana odia al vagabundo por la gran tristeza y terror que le provocaron sus brillantes acciones.
      El tema de “La Conciencia” por Ana María Matute es mantener tu conciencia limpia para vivir tranquilamente. Esta reflexión yo la he tenido en mi mente desde que era pequeña. A mí no me gusta cuando me remuerde la conciencia por algo malo que hice. Por esa razón, yo trato de ser una buena persona y no cometer una imprudencia que disturba mi calma mental. Tengo que confesar que a veces uso un método parecido al que utiliza el vagabundo en esta pieza literaria. Por ejemplo, cuando mi hermano no me quiere hacer un favor yo, inmediatamente, le digo que si no lo hace va a quedar en su conciencia porque soy su única hermana. Esa estrategia siempre me funciona y él termina por hacerme caso. Esta estrategia es un poco cruel porque manipulas a las personas pero sí que es muy conveniente. Yo no puedo entender como individuos, como asesinos, farsantes, y narcotraficantes, pueden ir por la vida sin ningún cargo de conciencia por las barbaridades que comenten. Yo no podría vivir con un remordimiento de algo grave que cometí. Mantener tu cabeza libre de cualquier culpa y tu corazón sin sentimientos negativos es una de las sensaciones mas placenteras que pueden existir en este universo.

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